Si el que se purifica se limita a efectuar el gusl sin acompañarlo del wudu' ello le bastará. Mas lo mejor para él es que haga el wudu' tras haber lavado las impurezas que hubiese en sus genitales o en su cuerpo.
Después realizará el wudu' propio de la oración: lavándose los pies, si así lo desea, o dejándolos para que coincidan con el final del gusl. Esta acción de dejar el lavado de los pies para el final del gusl es sólo válida en el caso del gusl obligatorio, como para salir del estado de yanaba o tras la mensstruación o pueriperio. En el caso de gusl sunna, no se ha de dejar el lavado de los pies para que coincida con el final del gusl.
A continuación introduce sus manos en el recipiente (o verter directamente en las manos), las saca sin tomar agua en ellas y se frota el cuero cabelludo. Luego echará agua con las manos sobre su cabeza tres veces y se la frotará. La mujer ha de hacer lo mismo, pero recogiendo su cabello y sin tener que deshacer sus trenzas.
Seguidamente, vierte agua sobre su lado derecho y luego sobre el izquierdo, frotándose con sus manos tras verter el agua y cubriendo así todo su cuerpo.
Vuelva a mojar aquella parte del cuerpo de la que dude haber mojado y la frote con su mano, hasta cubrir su cuerpo.
Se ha de procurar lavar el ombligo, bajo el mentón, entre el pelo de la barba, las axilas, entres las nalgas, entre las piernas, bajo las rodillas, la planta de los piesa entre los dedos de las manos.
Para finalizar, lavará sus pies completando a la vez su gusl y su wudu', si fuese el caso que hubiese dejado los pies para el final.
Mientras se frota, se ha de tener cuidado de no tocar con la palta de la mano su "partes privadas", si se hace por descuido intencionadamente tras haber completado el gusl, tendrá que repetir el wudu' si lo que se quiere es rezar y sino el gusl basta.
Máxima buena intención en cada uno de dichos actos.