Si el marido fija para la esposa (casada por delegación) la dote de equivalencia, ésta deberá aceptarla; pero si la dote es menor, ella podrá elegir.
Si a la esposa no le place la dote, se disolverá el vínculo matrimonial (por medio de un divorcio irrevocable, por ser antes de la consumación del matrimonio), a menos que el marido logre complacerla (aumentando la suma de la dote) o pague la dote de equivalencia, que ella tendrá que aceptar.