Los elementos obligatorios del Yihad son los siguientes:
- obediencia al Emir cuando llame a filas,
- no tocar el botín hasta que éste sea repartido,
- respetar la salvaguardia concedida a un kafir,
- no huir ante el enemigo cuando éste supere en número a los musulmanes en dos a uno o menos.
- Yihad con el corazón- consistente en el yihad que cada creyente emprende contra el Shaytán y su ego (nafs) para evitar que sus pasiones le hagan caer en lo prohibido.
- Yihad con la lengua- consistente en el yihad que la gente de conocimiento emprede ordenando lo obligatorio y denunciando lo prohibido.
- Yihad con la mano- consistente en el yihad que la gente de autoridad emprende aplicando justicia y castigando las injusticias y el crimen.
- Yihad con la espada- consistente en el yihad que los combatientes emprenden contra las fuerzas del kufr.
Nosotros, los malikíes, preferimos que no se libre batalla contra el enemigo hasta que no se le invite al Dinn (Al Islam) de Allah, a no ser que se adelante en atacarnos.
Se invitará a aceptar la doble profesión de fe (ash-shahadatain) a los que no la aceptan; y a aceptar la totalidad del mensaje del Islam a los que aceptan la doble profesión de fe, pero no aceptan la totalidad del mensaje. se les invitará durante tres días consecutivos.
Entonces que se hagan musulmanes o que paguen la yizia (se trata del impuesto que paga el cristiano o judío por vivir a salvo en territorio musulmán); si no, se les hará la guerra.
Se aceptará de ellos la yizia si se encuentran en un territorio que esté bajo nuestra jurisprudencia.
Si están lejos de nuestra jurisprudencia, no se aceptará de ellos la yizia a no ser que emigren a nuestro territorio. Si no lo hacen, se les atacará.
El huir ante el enemigo es una transgresión mayor cuando su número es el doble de los musulmanes o menos.
Si son más del doble, no hay inconveniente en huir. A no ser que los musulmanes lleguen a un número de doce mil combatientes, entonces no les estará permitido huir del frente de batalla aunque los infieles sean más del doble.
Se luchará contra el enemigo bajo las órdenes de un gobernante correcto o transgresor. Ya que si se abandona el yihad, los musulmanes acabarán siendo humillados por los kuffar. No hay inconveniente en ejecutar a los prisioneros infieles; si en ello hay un beneficio. El comandante de las tropas musulmanas puede elegir lo siguiente con los prisioneros adultos varones:
- ejecutarles,
- esclavizarles,
- imponerles ya yizia,
- pedir rescate por ellos,
- liberarles.
- esclavizarles,
- pedir rescate por ellos,
- liberarles.
Los tratados que se pacten con el enemigo no podrán ser violados. La diferencia entre el salvaconducto (aman) y el tratado ('ahd) es que el primero sólo incluye garantía de que no se va a ser ejecutado, mientras que el segundo puede incluir otras cláusulas.
No se ejecutará a mujeres ni a niños. Se evitará mata a monjes y sacerdotes; no porque sean mejor por ser más religiosos, sino por estar apartados de los asuntos mundanos y parecerse en ello a las mujeres, a no ser que éstos tomes parte en la lucha ya sea combatiendo directamente, planeando estrategias, aconsejando militarmente, espiando, etc.
Igualmente, la mujer que tome parte en la lucha podrá ser ejecutada; así como el menor.
El salvaconducto concedido por el más humilde (aquel que no está presente, no se le espera; y si está presente, no se le consulta) de los musulmanes es vinculante para el resto de los mismos. Siempre que la salvaguardia sea entregada a una o a unas pocas personas, no a todos los habitantes de una ciudad o una región. Este último tipo de salvaguardia sólo la puede entregar el Emir. Tampoco se puede entregar una salvaguardia a un enemigo perjudicial para los musulmanes, tal y como un espía, etc.
Igualmente ocurre con el salvaconducto concedido por una mujer o un niño, si es consciente de lo que ello significa. Esto es: si entiende que está prohibido traicionar un salvaconducto y que ello implica un castigo; y que respetar un salvaconducto es obligatorio y que ello implica una recompensa.
Según otra opinión, dichos salvaconductos (la de la mujer, el niño y el esclavo) están sujetos a la aprobación del Imam.