Todo lo que se le ponga -ya sea un faldón, una túnica o un turbante- se cuenta como formando parte del número impar de telas.
Al Profeta -que Allah le bendiga y le dé paz- se le amortijó con tres telas blancas de Sahul (Una ciudad del Yemen). En ellas fue envuelto -que Allah le bendiga y le dé paz-.
No hay inconveniente en vestir al difunto con una túnica y un turbante. A la mujer se le pondrá un pañuelo en lugar de un turbante.
Se recomienda perfumar al difunto, poniendo sustancias aromáticas entre los pliegues de su mortaja, en su cuerpo y en los puntos de postración del mismo (la frente, la nariz, las rodillas, las palmas de las manos y las puntas de los dedos de los pies. Se untan directamente con perfume).